EDITORIAL

Seguí el consejo de mi amiga Irene y tomé la decisión de llevar un registro del devenir de mi pensamiento y acción. Este ejercicio cumplirá su objetivo si la coherencia entre ambos perdura en el tiempo.

lunes, 9 de enero de 2012

SER HUMANO

Hace tiempo vengo pensando en la naturaleza del "ser humano". Se que mi inquietud no es original, Jean-Jacques Rousseau, John Locke y muchos otros grandes pensadores se hicieron esta pregunta en diferentes tiempos y lugares, sin embargo yo creo que aún no hemos encontrado una respuesta. Los que creen que el ser humano es por esencia bueno, ¿cómo se explican el Holocausto?, sólo por nombrar un ejemplo. Y los que piensan que su naturaleza es hacer el mal ¿cómo explican la solidaridad como sentimiento y acción?: "¿Quién dijo que todo está perdido? Yo vengo a ofrecer mi corazón". 
Y si consideramos que ninguno de los dos extremos es absolutamente válido ¿en dónde nos  encontramos? ¿El ser humano tiende a neutralizar su maldad natural? ¿Puede ser esencialmente bondadoso, pero no ejercerlo?
Quisiera que alguien me ayude a resolver esta incógnita.

SER

Los seres humanos tenemos la posibilidad de comportarnos en un sentido o en otro.
Poder elegir entre opciones es ya una expresión de libertad, aunque sea una expresión pobre.
Pero también podemos establecer cursos de acción y hasta construir alternativas que amplíen las opciones de una situación. El hecho de estar fuera del arco reflejo biológico de la acción y reacción nos coloca en el ámbito de la eticidad. El lenguaje nos posibilita elaborar respuestas y ampliar las posibilidades de nuestra acción.

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